Sábado atareado, terriblemente cansado
llego a casa cerca de las 7pm, solo quería dormir y dormí, bueno
primero cenar y luego irme a dormir.
Pero como nada es perfecto en casa ya
me tenían mas tareas, era sábado, y mi querida esposa me dijo "amor
tenemos que hacer compras", 7pm sábado, cualquier supermercado,
del mas caro al mas barato esta reventando de gente, pero mis hijas
me cogen de los brazos y me dicen "vamos vamos", ok nos
fuimos.
Tarde casi una hora en llegar a plaza
san Miguel, trafico terrible, normalmente llego ahí en 10 o 15
minutos, como era de esperarse todo estaba lleno así que solo
quedaba irnos al ultimo sótano del estacionamiento, 4 pisos debajo
de la tierra, e incluso este estaba lleno, a excepción del último
sitiecito al lado de la pared mas alejada de los ascensores, como
daría luego gracias de eso.
Esperamos buen rato el elevador,
subimos y llegamos al primer piso, porque fuimos ahí no se, solíamos
ir a otros sitios, pero ya estábamos en el sitio y decidimos pasear
un rato, como a las 9pm entramos al supermercado a comprar.
Papel higiénico, botellas de agua para
la oficina, latas de atún que estaban a buen precio, frutas, pan
integral porque mi hija y yo estamos a dieta, galletas del mismo
tipo, jamonada y queso, lo recuerdo de memoria, parece poco pero en
Perú todo esta caro, así que gaste una millonada en eso, a mi
criterio.
La lucha en las cajas registradoras no
fue poca, con suerte y todo lo demás 10:20pm salíamos del super
rumbo a los ascensores, bajamos, ya había poca gente, milagrosamente
10pm el centro comercial se vacía de golpe y cuando bajamos al
último sótano del estacionamiento que estaba lleno cuando llegamos
no vimos más que 2 autos más y el nuestro en la última esquina,
luego de bordear todo debajo de la rampa de acceso.
Subimos al auto, las chicas reclamando
comer pizza, mi esposa tratando de convencerme de los mismo, yo
pidiendo ir a comer sopa de verduras mejor, estábamos todos dentro
ya, acomodados, prendí el carro y no llegue a salir cuando de
pronto.....apagón total.
Mis hijas se asustaron, mi esposa
también, no solo se apagaron las luces sin el auto también, 4to
sótano, podía escuchar los gritos de la gente que estaba en los
otros autos.
¿No prende? - me dijo mi esposa
Nada, esto esta muerto, saca la
linternita de la guantera – le dije
Jesusita la rompió – me dijo
Andrea mi hija mayor sobre la travesura de su hermana pequeña
Diablos, pásame tu celular
Janette – le dije a mi esposa
No funciona, esta muerto, ¿el
tuyo? - me respondió
Lo saque y nada muerto, trate de ver la
hora del reloj de pulsera, muerto también, jale la mano de mi esposa
para ver su reloj, muerto.
Tu encendedor dámelo – le dije
a mi esposa y lo saco de la cartera, lo prendí y de pronto sentí
un tronar fortísimo y un pequeño movimiento, como un temblor –
cierren las lunas y agachense – el sonido crecía
¿Qué pasa? - pregunto mi esposa
y yo baje mi asiento y ella me imito y baje la cabeza de mi hijas
justo a tiempo.
Tápale los ojos a las niñas -
yo buscaba en la oscuridad a una de ellas y se los tape mi esposa
hizo lo mismo y de pronto el calor extremo, la sacudida más fuerte
que un terremoto, si hubo gritos no los escuche, solo note un
resplandor en mis ojos cerrados, no hubo tiempo para nada, 1, 2, 3
no se cuantos minutos, o si solo fueron segundos, cuando termino
tenía miedo de abrir los ojos.
Abrir los ojos no fue nada del otro
mundo, la oscuridad seguía ahí rodeándonos, pero no sabía si era
que me había quedado ciego por el resplandor intenso, mis hijas
lloraban, pero no las escuchaba, estaba ensordecido por el estruendo,
pero si podía sentir las lágrimas de Andreita en mis manos, Janette
me jalaba la ropa con una mano mientras con la otra acariciaba a mi
hija, no había sentido, no importa cuanto gritará y me jalará no
podía escucharla, saque el encendedor como pude y lo prendí, ¡LUZ!,
todos estábamos bien en apariencia, señale a mi oído indicando que
no oía, mi esposa lloraba pero noto mi seña y confirmo que ella
tampoco oía, las chicas obviamente estaban igual, las tranquilice un
poco y nos abrazamos, no se cuanto tiempo, fue el abrazo más largo
de nuestra vida, al rato de sollozar le indique a mi esposa que lo
mejor era dormir, solo encendía el encendedor a ratos y me entendió,
nos acomodamos como pudimos y todos nos dormimos.
No se que soñé, creo que con mi madre
y yo de niño en sus brazos, pero no fue un sueño bueno porque
recuerdo que llorábamos a mares.
¿Están bien? – pronuncié,
sorprendiéndome y alegrándome que ya podía oír, con un fuerte
zumbido en el oído pero oía, busque el encendedor y lo prendí –
¿estás bien? - le pregunte a mi esposa.
Si lo estoy, creo, me duele la
cabeza – me respondió adolorida por la forma en que había
dormido, yo estaba igual y las chicas también confirmaron con la
cabeza que estaban bien, apague el encendedor.
No papi no apagues - me dijo
Jesusita
No podemos gastar el encendedor,
no se cuanto tiempo estaremos aquí
¿Porque? - me dijo mi esposa
Si no me equivoco el apagón fue
por un pulso electromagnético
¿Que es eso? - me repregunto
Una explosión nuclear en la
atmósfera, fríe cualquier circuito
El resplandor, el terremoto, ¿todo
eso?
No creo, eso fue una explosión de
una bomba nuclear en tierra, le apuntaron a algún sitio de Lima –
mis hijas no entendían nada – no debemos salir de aquí en buen
tiempo
¿porque? - dijo mi hija mayor
radiación – respondió mi
esposa
¿que es eso mami? - le repregunto
ella
algo que envenena a la gente –
me sorprendió que lo explicará tan simple – ¿habrá más gente
viva?
No lo sé – le respondí –
pero si lo hay no durarán mucho si es que están tratando de salir
a la superficie o si ya están ahí – acomodamos loa asientos y
estuvimos más cómodos, era un auto pequeño el que teníamos –
no debemos hacer bulla, si alguien vive no debe saber que estamos
aquí – mi esposa se sorprendió se quedo callada, podría
adivinar su silencio – comida chola, nosotros tenemos comida, no
es mucha, pero tenemos, ahí afuera en un par de días la gente
matará por un caramelo contaminado, tenemos que estar aquí el
mayor tiempo posible con nuestros alimentos, cuando se acaben ya
veremos que hacemos.
Cambiamos sitios desde dentro una de
mis hijas paso adelante conmigo y mi esposa atras, y así estuvimos
buen rato abrazados en parajes sin decir nada.
Al rato mi hija mayor dijo lo que yo
temía mucho “papá tengo hambre”, yo no quería salir del carro,
además la maletera es electrónica y la batería del auto estaba
muerta.
Pásasense todas adelante voy a
ver que hago – menos mal había bajado de peso y logré con
esfuerzo deslizarme a atrás a la vez que ellas pasaban adelante, la
verdad no quería salir del carro, en mi mente el metal del carro y
las lunas me protegían al menos alguito de la radiación, logre
sacar el respaldar del asiento de atrás y con ello acceder a los
alimentos, saque los embutidos y una botella de agua – debemos
comernos esto primero, antes que se malogre, luego los panes y las
frutas, al final al atún, luego, luego solo Dios sabe.
Mi esposa raciono la comida, 1 hotdog
para cada uno, no tenía sentido guardarlo más, aunque quedaron
otros 4 para más tarde, y un sorbo de agua, eso fue todo, mis hijas
se quejaron pero sus reclamos cesaron cuando apague el encendedor y
nos quedamos a oscuras de nuevo.
No se cuanto tiempo paso nuevamente, a
ratos me parecía oír arriba nuestro, pero el zumbido en los oídos
era terrible y mi miedo por salir al exterior fue aún peor, pero no
sabía que tendría que salir tan rápido: “papi quiero hacer
pichi”, era entendible, no se cuanto rato estábamos ahí.
Vamos a salir todo, pero sin hacer
bulla, dejen las puertas del auto abiertas, yo bajo primero y les
aviso – procedía ha hacerlo, quería prender el encendedor, no se
veía nada, nada de nada, pero el combustible dentro era muy poco ya
, el aire estaba cargado, el olor a quemado era penetrante, estar
encerrado en el carro filtraba un poco eso – bajen, se puede
respirar – pero no sabía si lo que respiraba nos mataría,
bajaron todas, nos tomamos de las manos – aquí nomás – dijo mi
esposa – ¡no! - le respondí – estaremos aquí buen rato y
debemos dejar nuestros desperdicios lo mas lejos posible,
caminaremos tocando la pared de en frente hasta la esquina de la
derecha, de ahí doblaremos y caminaremos hasta la otra esquina, eso
será el baño ahora – y así lo hicimos, como los carros ya se
habían ido al momento del desastre pudimos avanzar sin mayores
problemas, llegamos al “baño” y uno por uno nos ocupamos “de
memoria”, uno de los pocos placeres en el futuro, el papel
higiénico nos sirvió, entonces tuve una idea – boten los papeles
donde voy a prender el mio – y lo encendí y pudimos ver algo a
nuestro al rededor, craso error.
Cerca nuestro el auto de la otra
familia, todos habían bajados y sus cuerpos calcinados yacían
tirados en el suelo, no pudimos ver el otro auto, debió estar al
otro extremo, mis hijas gritaron y se abrazaron a su madre mientras
yo me acerque rápido – ¿que haces? - me pregunto mi esposa –
debe haber algo que nos sirva ahí dentro – le respondí y busqué
lo más rápido que pude antes que se apagaran los papeles, el olor,
no necesito explicarlo, encontré piquéos y un par de botellas de
ron, unas latas de leche, regrese con ellas al momento en que todo se
apagaba y regresábamos a la oscuridad total.
El regreso al auto fue sin problemas,
pero tuve que volver a prender el encendedor, entonces se me ocurrió
prender un pedacito de papel y tirarlo a ver que revelaba,
encontramos el coche y subimos sin novedades a encerrarnos en nuestro
“refugió”.
El tiempo pasaba así, a ratos
cantábamos, a ratos llorábamos, a ratos peleábamos, yo siempre
sugería dormir, creo que a todos nos gustaba más eso, lo hacíamos
seguido y por largos ratos, pasaron varias horas así y no se si
días, sin reloj, sin luz, quien sabe cuanto pasó.
Cuando se acabo la 4ta botella de agua
de las 6 hable con mi esposa mientras suponía que las chicas
dormían.
ya no hay nada más que la leche y
el atún, las 2 botellas de agua y la botella de ron, de hoy en
adelante beberé solo el ron- le dije
¿estás loco?, ¿y tu diabetes? –
me dijo
je, eso ya no importa, además lo
que menos tendremos será cosas que comer, cuando quede una sola
botella de agua subiré a ver que pasa, ya no podemos seguir aquí
es cierto, el olor es insoportable
ya – añadió ella – yo también beberé solo el ron, dejaremos
la comida para ellas
tu crees que haya más gente, los
primeros días creía escuchar gente arriba, pero el zumbido no me
deja asegurarlo
yo también creo que oí algo así
– me abrazó – ¿que haremos? - me preguntó
no tengo ni idea, supongo que
debemos primero buscar algo de comida en el super, si es que ya no
fue saqueado
¿tu crees que seamos los únicos?
Dios quiera que no, en otros lados
debe haber más gente, en otras ciudades de hecho que si debe haber,
debemos ir al sur lo más pronto posible
¿porque el sur?
Porque el viento sopla al norte
siempre o nor-este, la radiación irá para ahí, si tenemos suerte
en el sur estaremos mejor, si es que no han atacado Ica, entonces
nos bañaremos en rayos X y en un par de semanas....
¡cállate! - me tapo la boca –
siempre me asusto que fueras tan frió en estas situaciones
Dormimos un rato y las chicas nos
despertaron.
Afine el odio, ya hace unos 3 o 4
“sueños”, así media los tiempos ahora, el zumbido había dejado
de molestarme.
No hagan bulla, voy a ir a ver –
le entregué el encendedor a mi esposa y cogí un desarmador de la
maletera – si no regresó esperen hasta que se acabé la comida,
estírala lo más posible – le dije a mi esposa – y traten de
que no las vean, vayan a casa, si aún existe y que Dios las
proteja.
No esperé a que se despidieran, solo
oí a mi hijita menor diciendo “¡papá no!” y a mi esposa
callándola inmediatamente.
Caminé rumbo a la rampa, me tropecé y
caí 3 o 4 veces, había escombros, pedazos de cemento supuse, me
golpe nuevamente al chocar de frente con la rampa, sin hacer bulla
subí de a pocos, gateando, no quería que me vieran, me asomé, no
se veía nada, pero si había muchos escombros en el suelo, logré
escuchar algo, pero muy vago, me parece que era en el segundo nivel,
avancé como pude al otro extremo de la rampa y subí, lo primero que
ví fue un resplandor, en el otro extremo de la rampa de salida, luz
de día, era de día seguramente, al menos se podría salir, temía
que todo se hubiera derrumbado y estuviéramos sepultados.
Decidí no seguir avanzando, no vi
gente, el sonido que oímos seguro eran escombros despegados de los
techos, no vi a nadie con antorchas o algo así, ni oí gente
conversando así que me regrese.
De regreso en el tercer nivel tanteé
algunos autos, cerrados la mayoría, los que no toque cuerpos que de
podridas sus carnes se quedaban pegadas en mis manos, el asco me
invadió y me limpiaba en el pantalón, luego decidí no seguir
rebuscando a oscuras y regresar lo más pronto al auto.
¿porqué demoraste tanto, que
paso, que hay arriba? - me recriminaron todas
nada, ¿demoré tanto? - me
extrañe, la respuesta al unisono fue ¡SI!, había perdido la
noción del tiempo durante la salida – los ruidos pueden ser
restos del techo cayendo, no ví gente, no oí a nadie, pero si pude
ver que era de día, vi un resplandor de luz en el segundo sótano,
pero no subí mas por miedo a la radiación
la radiación es muy mala, mata,
¿no papi? - me dijo mi hija
si hijita – le respondí –
chola – le dije a mi esposa – lo que tenemos debemos estirarlo
más, tenemos que salir cuando el aire este más limpio, subiremos a
buscar algo, un lata de atún para 4 sueños al menos, cuando se
acaben saldremos, llevaremos la leche, una botella de agua y lo que
quede del ron – y así hicimos.
Antes de salir, pasados 8 o 9 sueños
que se acabo el atún bebimos nuestro último trago de agua y dejamos
el auto, ya no había gas en el encendedor hace rato, todo lo
hacíamos a oscuras a tientas, si podría medir el tiempo diría que
pasamos mínimo 2 semanas o como máximo 3 semanas en el sótano 4.
Cuando llegamos al sótano 2 les dije :
estaremos aquí, no se ve resplandor de día, debe ser de noche,
igual no podemos salir a la luz directamente, nuestros ojos se
lastimarían mucho y no veríamos nada, estemos siempre juntos.
Así nos quedamos donde estábamos, nos
echamos en el capó de un auto para no dormir en el suelo, cuando
despertamos, extrañamente parecíamos sincronizados, ya el
resplandor del día estaba en la subida al sótano 1, como este tenía
entradas grandes la oscuridad no era un problema.
Cuando nuestros ojos se adaptaron a esa
tenue luz pudimos ver varias siluetas de cuerpos en el suelo, y
autos, nos acercamos hacía la luz, abrazados todos avanzamos y en la
entrada nos detuvimos.
Tengo miedo – les dije
Nosotras también – me dijo mi
esposa a la vez que me apretaba fuerte la mano
Iré yo primero, esperen aquí,
cuando les pase la voz suben – y me separe de ellas, encontré
sombras de cuerpos en las paredes, pero ningún cuerpo, solo
cenizas, puras cenizas, mucha ceniza, las latas de los autos
dobladas, el concreto de las paredes derruido y fierros doblados,
como se sostenía el edificio era un misterio – suban, parece que
no hay peligro, no miren dentro de los autos, el espectáculo no es
bonito.
Subieron las tres y las saque rápido
de ahí, edificios y casa estaban en escombros, calles que alguna vez
existieron se confundían con los escombros, cuerpos calcinados
dentro de autos, los parques eran tierra muerta.
¿A donde vamos? - me pregunto mi
esposa
Al sur
¿Y si no hay nada ahí, si esta
igual? - me dijo ella
Entonces iremos pronto donde
nuestro señor, y nada importará ya.
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