Soy una de las personas menos adecuadas para hablar del tema, el cosa es que al parecer nadie habla del tema en público, solo por irc, twitter o lo que sea pero que no sea muy abierto, no quiero ser general acabada la batalla pero trataré de comunicar algo de lo que yo creo falto en el Flisol.
Pero antes me gustaría que lean esta pequeña historia que le robo a José Soriano sobre un tema educativo y que creo como moraleja final se aplica al Flisol.
Marzo del 2010.
Una mañana cualquiera en Barracas. Un estudio de televisión como tantos otros en la Capital. Allí estábamos grabando uno de los capítulos de Alterados por Pi, el programa de matemática que se exhibe por el Canal Encuentro, en la Argentina. Claudio Martínez, el productor ejecutivo del programa, conversa en un costado con Woody González y Ariel Hassan, los realizadores y verdaderos artistas que lo hacen posible. En otro lado del estudio, Pablo Coll y Pablo Milrud repasan conmigo lo que voy a grabar. Ambos son matemáticos. Ambos monitorean lo que digo. Y, además, escriben una buena parte de los textos. Me proponen que en el siguiente bloque muestre cómo la matemática puede ayudar para aprender a cortar una pizza. Supongamos que dos personas van a compartir una pizza grande. En general, la forma estándar de cortarla es la que se ve en la figura 1, osea, primero un corte por la mitad de la pizza, después otro perpendicular, también por la mitad y, después, dos cortes más, perpendiculares entre sí, y a 5 grados de los otros dos. Claudio se acerca y escucha lo que me dicen “los Pablos”: “¿Por qué no mostrás que, usando muy poco de geometría, se puede probar que no hace falta cortar la pizza por la mitad, y después otra vez por la mitad, sino que se puede cortar en cualquier parte (no hace falta que sea en la mitad), y luego sí, hacer otro corte perpendicular en cualquier lugar, y después, seguir como en el caso convencional”. Me preparo entonces para hacer unos dibujos en el pizarrón electrónico que tengo en el estudio, cuando Claudio me sorprende con una idea: “¿Por qué no aprovechamos y pedimos un par de pi-zzas? Vos podés cortar las dos en cámara y de esa forma será más descriptiva la explicación”. “No”, le digo. “Claudio, si yo tengo que cortar las pizzas, nunca lo voy a poder hacer bien, vamos a necesitar 100 pizzas para hacerlo y me voy a tener que cambiar de ropa veinte veces. Dejame que lo haga en el pizarrón.” Claudio insiste: “Ya sé. Tengo una idea. ¿Por qué no pedimos un par de pi-zzas acá a la vuelta, y le preguntamos si nos pueden mandar al pizzero para que las corte él. ¿Qué te parece?”. Eso sí me pareció muy astuto. Y acepté. Una media hora más tarde, entró un joven con dos pizzas y un cuchillo enorme, obviamente recién afilado. Ya estaba maquillado, por lo que no había demasiado tiempo para perder. Le pregunté el nombre, y me dijo: “Luis”. “Luis –seguí–, es muy sencillo lo que tenés que hacer. La primera pizza cortala como lo hacés siempre. En cambio, para la segunda, como yo quiero mostrar que no es imprescindible cortarla por la mitad, cortala de esta forma (y le relaté lo que figura más arriba).” Luis me dijo que había entendido. Estaba nervioso, claro: luces, cámaras, sonidistas, iluminadores, productores, asistentes, gente de utilería... demasiado. Y todo junto. Le dije que no se preocupara, que era una grabación y que yo estaba allí para ayudarlo en lo que pudiera pasar. Sólo tenía que hacer lo que habíamos convenido. Empezamos a grabar. Yo explico el problema –que de paso, invito a que usted trate de resolver (*)– y llega el momento para que Luis corte la primera pizza. Lo hace en forma impecable. En menos tiempo del que usted tarda en leer estas líneas, Luis cortó la pizza. Como hace siempre. Con la segunda, ya fue otra historia. El primer corte, Luis lo hizo por la mitad (figura 6). Eso no me preocupaba tanto. El primer corte puede ser en cualquier parte, y si bien yo quería enfatizar que se podía cortar en cualquier parte, ese paso estaba bien. Cuando llegó el momento de cortar otra vez, Luis lo quería hacer otra vez en la mitad. Es decir, seguir la rutina que utiliza en la pizzería. Y eso ya no nos servía (para el planteo que queríamos hacer). Le dije: “No, Luis, cortá la pizza más arriba, da lo mismo en cualquier parte, pero más arriba”. Luis se resistía, porque en realidad, no me creía que la repartición sería equitativa entre las dos personas. Entonces, insistía en cortar en el medio otra vez. Cuando le pedí nuevamente que cortara más arriba, me hizo caso, pero el lugar en donde él quería poner el cuchillo era demasiado cercano al medio, por lo que al final, si bien no era la mitad-mitad, la diferencia era imperceptible. No nos servía tampoco. Yo quería que fuera fácil percibir que no era un corte convencional. “No, Luis. Cortá bien arriba, cerca del borde. No te preocupes”, le pedí. Luis, que me quería ayudar y no creía en el argumento geométrico que yo quería exhibir, finalmente claudicó. Y se sometió a lo que yo le pedía. Pero eso sí: si bien el corte lo haría más arriba, ya no le importaba tanto “cómo”, y por lo tanto, empezó a hacer un corte que no era perpendicular al anterior. Lo detuve y le dije: “No, Luis. Por favor, hacelo perpendicular”. Luis suspendió lo que estaba haciendo, y me miró como sorprendido. ¡Y ése fue un momento increíble para mí! Por un instante, no entendí lo que pasaba. No entendía por qué había suspendido el corte. Pero, casi en forma inmediata advertí que con su mirada Luis me estaba diciendo que no entendía el significado de la palabra perpendicular. Entonces, cambié y le dije: “A 90 grados, por favor Luis”. Pero Luis tampoco parecía entender lo que significaban “90 grados”. Finalmente, le dije: ‘Luis, hacé una cruz”. Eso sí resolvió el problema. De allí, fue todo fácil y terminamos la grabación sin más complicaciones. Sin embargo, yo acababa de aprender una gran lección. Luis me había enseñado a prestar atención a algo muy importante. Luis estaba dispuesto a ejecutar cualquier cosa que yo le pidiera con la pizza. Pero claro, con una salvedad: ¡El tenía que poder entender lo que yo le pedía! Toda esta historia, todo este relato, tenía como intención llegar a este punto. Por supuesto, los nombres y las referencias son todas ficticias, distorsionadas. El episodio sí existió, pero no con esos protagonistas. Pero la esencia de todo esto es que lo estoy invitando a pensar a usted, a todos los que hablamos con gente (o sea, casi todo el mundo), los que comunicamos (periodistas, docentes, padres)... ¿tenemos siempre claro que nuestro interlocutor entiende lo que le estamos diciendo? Las palabras se usan para comunicar algo. Pero si el lenguaje que usamos no sirve como mensajero, ¿por qué esperar que el otro pueda entenderlo? ¿Cuántas veces se frustró usted porque quiso decir algo y no lo/la comprendieron? ¿No habrá sido que el otro no comprendía el idioma que usaba? ¿Por qué dar por garantizado y/o aceptado, que la palabra “perpendicular” forma parte del vocabulario de todo el mundo? Y uso el ejemplo de la palabra perpendicular, porque es el que tengo a mano. Estoy seguro de que usted, mientras lee estas líneas, debe tener sus propios casos para elaborar. Pocas veces me pasó que entendí algo en forma tan bruta y tan directa. Me sentí avergonzado, no tanto porque Luis no entendiera la palabra que yo usaba, sino por no haber tomado la previsión de que eso pudiera suceder. Con la matemática, históricamente, pasa algo así. El lenguaje que hemos usado hasta acá, ha sido –casi– como si hubiéramos hablado siempre en sánscrito. Y por eso, nada más que por eso, es que el “otro” parece que no entiende de qué se trata.
* Intente probar usted que no hace falta cortar por la mitad la pizza en ningún momento. Es suficiente hacer cuatro cortes perpendiculares de la forma en que se indica en el artículo, de manera tal que eligiendo adecuadamente las dos personas comen cuatro porciones cada una y terminan repartiéndose la pizza en partes iguales.
Fraterno js - soriano.jose@su_mail |
Bueno ahora el Flisol. (1) Redescubrimos cada año el Flisol, a pesar de que hay una continuidad mas o menos en las caras que lo dirigen, cada año se tiene la sensación de que no se sabe por donde empezar, lo peor es que no se pregunta mucho sobre el tema a los anteriores dirigentes o se les evalúa al final del evento a ver que fallo , que paso. (2) Flisol esta destinado para el público final, al usuario de casa, al chico de colegio, a su padre y a su madre, al ciudadano que no puede gastar $570 en ms-office ó $150 en windows, ambos (c) microsoft, porque se insiste en dar charlas de virtualización, de erps, o de cosas que ellos no van a usar, un flisol para "pymes" es soñar, porque la Pyme tiene otras prioridades y otros ambientes a los cuales asistir, si bien muchos de los potenciales asistentes tienen una pyme la relación de esfuerzo/ganancia por adoptar software libre es extremadamente cara para el, a la mype/pyme se llega por los gremios, con planes bien estructurados, con soporte oficial de largo aliento, y todos esos temas y muchos más no se tocan en un Flisol, no cabe, no va, no es el foro. (3) Los auspicios deben estar bien direccionados, yo sigo sosteniendo que Flisol no es el sitio donde por ejemplo una empresa de desarrollo o seguridad de redes deba invertir, ¿invertir?, claro, vas a gastar plata por estar ahí, con tu stand, aunque te lo regalen, debes gastar en material y personal y principalmente tiempo por estar ahí ese día, en el Flisol de la UNMSM al menos logré ver que habían algunas empresas con cierto éxito estando ahí, por ejemplo el que vendía cursos on-line (no la herramienta), el que vendía libros (aunque solo tenía acogida entre alumnos), etc pero no se si la empresa de virtualización o la de erps ha tenido un contacto comercial que se convierta en negocio efectivo gracias a su presencia ahí. Eso sería bueno saberlo, si para Flisol 2011 se puede vender el evento diciendo que XY empresa asistió y logro de 100 conversaciones cerrar 10 negocios sería un golazo para poder conseguir auspicios, pero se debe hacer ese trabajo, otra cosa es que para el auspicio hay que ser más formal que enviar un mail pidiéndote que los auspicies. (4) Hasta 2008 yo sostenía que la parte de instalaciones de Flisol estaba perdida, que la gente ya instalaba sola, que esa parte hay que minimizarla, pero cuando veo las estadísticas de otros lados me sorprende de que en casi todos los lugares el número de instalaciones aumenta, por local fácilmente pasa 100 pcs y aquí en el Flisol más pintado se logro tener como máximo en un local con 16 instalador 40pcs..¿que pasa?, me parece que el principal problema es que lso afiches y publicidad no recalcan que pueden llevar PCs, que lo importante es la liberación de la pc y no la charla XY persona sobre algún tema técnico irrelevante, yo mismo, mea culpa, me he dado cuenta que estuve dictando charlas inútiles en algunos LFisol, sobre el modelo de negocios y demás cosas porque tenía en el salón una señora con su hijo que estaba pensando mas en que subió el aceite que en que cosas comerciales me permite hacer la GPL. También el problema en muchos Flisol, salvo en el de Cevatec que no se como lograron cambiar eso, es que hay mas alumnos del sitio donde se lleva a cabo que publico de la calle, yo vivo cerca a Cevatec y converse con varia "gente del barrio", se tomaron la molestia de invitar a los vecinos del lugar (supongo eso fue el éxito), es mas probable que ellos lleven su PC que alguien de otro distrito lleve la suya, especialmente en nuestras ciudades peruanas donde la seguridad es A1 (nótese la ironía). (5) La publicidad cuesta, mucho o poco según tus contactos, el famoso conferencia de prensa requiere la presencia de algún personaje que jale prensa, sino como creen que se gana la vida Florcita Polo (para los chibolos) y Susy Díaz (para mi generación), prestan su cara por jalar periodistas para lanzar algún grupo musical de mala muerte, bueno aquí necesitamos una Florcita y Susy que jale medios, ¿quien?, algún político en campaña, algún congresista (el rector y el decano no sirven para nada en esto), un artista (escritor o cantante famoso por ejemplo), hay que buscar gente comprometida con la causa o enterada de esta que simplemente quiera ir a apoyar solo 15 minutos para invitar a la gente. Ok alguien dirá "no politizar el FLisol", perfecto, a ver si con tu bonita cara alguien va a ir a escuchar la conferencia de prensa, la conferencia además debe ser fuera de los campus universitarios, algún salón o local, alguna institución te puede apadrinar con eso, además los departamentos de prensa de los anfitriones deben colaborar en llamar medios, además un "tip" a los periodistas les gustan mucho los bocaditos "for free" y recuerden que ya no hay (no se si hubo) medios especializados que les interese el tema como para cubrirlo. Bueno ya lo dije, yo siempre digo que el Flisol no debe existir, pero veo desde hace unos 3 años que los más jóvenes del movimiento están asumiendo este reto, y que los interés nada santos sobre el Flisol están desapareciendo y eso es bueno, es sano y bueno de apoyar, 2011 esta cerca y parece que también habrá Flisol. UPDATE a las 01:45am del 29 de Abril Bueno el tema se discutió a traves del Buzz hoy día a raíz de mi post, creo que la conversación fue muy interesante y aporta mucho al tema, dejo aquí el enlace al texto respectivo:
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